miércoles, 25 de marzo de 2015

TAXONOMÍA PARASITARIA


Generalidades

La taxonomía parasitaria esta basada en la Nomenclatura Zoológica y se
rige, actualmente, por las normas del Código Internacional de Nomenclatura
Zoológica (CINZ), publicada su última versión, en 1985.

La nomenclatura zoológica, de acuerdo a la definición del CINZ, es: “el sistema de
nombres científicos para los taxones zoológicos y las disposiciones adoptadas para
su formación, su tratamiento y utilización”. Se entiende como “taxón”, cada una de
las unidades de la clasificación, como: Reino, Phylum, Rama, Clase, Orden,
Familia, Tribu, Género, Especie. Por encima de cada taxón pueden crearse otros
con idéntica raíz y el prefijo super (ejemplo: superfamilia) y a su vez pueden
desglosarse en partes que se identifican con el prefijo sub (ejemplo: suborden).
Los zooparásitos de interés veterinario se incluyen en los subreinos: Protozoa
(unicelulares) y Metazoa (multicelulares). Estos últimos abarcan los phyla
Plathelminthes (con las Clases Trematoda y Cestoda), Nematoda, Acantocephala,
Pentastomida y Arthropoda.

En 1782, el naturalista Goez inicia la taxonomía de los helmintos. Aunque el
término “helmintos”, no se reconoce como taxón, tradicionalmente se han agrupado
en él a los platelmintos (tremátodos y céstodos), nemátodos y, durante mucho
tiempo, los acantocéfalos, que hoy son considerados con la categoría de Phylum.
Según Cordero del Campillo, no existe acuerdo internacional sobre la clasificación
zoológica, de modo que los diversos expertos adoptan la que estiman más
conveniente, desde su perspectiva, aunque existen grandes coincidencias en lo que
respecta a los grupos superiores y, sobre todo, en los taxones regulados por el CINZ.
En la nomenclatura zoológica se utiliza palabras que proceden del latín y el griego,
por consiguiente los nombres científicos se escriben sin síntoma diacríticos (tildes,
acentos, diéresis o cualquier otra señal).

La unidad básica de la sistemática es la especie, designada con dos vocablos
(nomenclatura binominal); el primero, escrito con mayúscula, indica el género y el
segundo, con minúscula corresponde a la especie; ambos deben escribirse en letra
cursiva o subrayada (si se trata de un manuscrito). Por ejemplo, Stephanurus
dentatus (la especie nombrada pertenece al género Stephanurus). 

Aunque el CINZ no lo exige, es habitual que figure el nombre del científico que
describió el taxón y el año de la publicación, precedido de una coma. Por ejemplo,
clase Cestoda Rudolphi, 1808; Trypanosoma cruzi Chagas, 1909.
Cómo surgen los nombres de los taxones
Los nombres de los taxones tienen diferentes orígenes. Algunos ha sido
denominados refiriéndose al hospedero (Demodex canis; Dipylidium caninum;
Ctenocephalides felis), de acuerdo a la propuesta de científicos de cuando fueron
diagnosticadas, hace muchísimos años (Dirofilaria, del griego dirus, cruel y filum,
hilo), aludiendo a personas (Babesia, nombre dado a un género de protozoo
hemático transmitido por garrapatas, en honor del bacteriólogo rumano Victor Babes)
o a alguna característica morfológica (Acanthocepala, del griego akantha, espina,
gancho y kephale, cabeza; Taenia, cinta) o procedencia geográfica (Ancylostoma
braziliense) , entre otras.

Cambios en el género
En el caso de que una especie se cambie de género, se respeta la denominación
que le dio el descubridor inicial; el nombre de ese y el año de publicación deben
aparecer entre paréntesis y a continuación se escribe el autor de la modificación
genérica y el año en que publicó el trabajo. Por ejemplo: Eimeria truncata (Raillet y
Lucet, 1891) Wasielewsky 1904 (significa que en 1904 Wasielewsky situó en el
género Eimeria la ccocidia que Raillet y Lucet en 1891 habían descrito en otro
género). En este caso, esa especie se había denominado inicialmente como
Coccidium truncatum y por exigencias en la concordancia, truncatum pasó a
truncata. Esa ley de la prioridad se respeta siempre que el(los) primer(os) autor(es)
haya(n) seguido las reglas de nomenclatura y que su descripción haya sido
debidamente publicada.

Cuando se considere conveniente la división de un género en subgéneros, las
palabras que los designan han de ir a continuación del género, escritas con inicial
mayúscula, en cursiva o subrayadas, entre paréntesis. Por ejemplo, Cyathostomum
(Cylicostephanus) caticatum Looss, 1900. También puede ser trinominal la
designación de los agregados de especies o subespecies.
Si hubiera cambio de algún taxón superior al género, se modifican los sufijos. Por
ejemplo: superfamilia, suborden, etcétera.

Otros aspectos taxonómicos.
Todos los taxones superiores a la especie son uninominales y deben escribirse con
mayúscula. 

El CINZ regula los nombres de las familias y sus grupos (superfamilia, familia,
subfamilia y tribu), los géneros (y subgéneros) y la especie (con los subgrupos
específicos, formas y variedades). Del mismo modo, regula los sufijos que designan
familias (-idea) y subfamilia (- inae); por ejemplo, familia Ascaridae Baird, 1853 y
subfamilia Ascaridinae Travassos, 1919. Las numerosas propuestas encaminadas a
aceptar un sistema de sufijos que permitan identificar el rango de los taxones
superiores no han tenido aceptación general.

En nuestra época, con la ayuda de tecnologías modernas, como las técnicas
moleculares, microscopia electrónica, etcétera, unidas a los estudios
epizootiológicos y zoogeográficos se ha evidenciado que los términos “especie”,
“subespecie” y “variedad” no resultan, en muchos casos, precisos para establecer las
particularidades de algunos parásitos.

Los resultados fenotípicos que se pueden obtener a través de los estudios
moleculares, como son los perfiles isoenzimáticos, y genotípicos (como las
determinaciones de ADN), constituyen un gran avance para el conocimiento de los
niveles subespecíficos para los que se emplean, en la Parasitología moderna,
términos como: “variante” y “cepa” con el objetivo de identificar, dentro de una
especie, poblaciones que ofrecen peculiaridades; en tanto “aislado” se utiliza para
designar una subpoblación con características particulares, sin llegar a poder hablar
de “cepa”. Algunos géneros de helmintos constituyen muy buenos ejemplos, por las
diferencias patológicas y epizootiológicas que muestran individuos de la misma
especie, en diversas localidades geográficas.

En el phylum Protozoa, donde la reproducción es fundamentalmente clonal, las
especies pueden considerarse formadas por conjuntos de clones, y aquellos que
ofrecen peculiaridades pueden denominarse “clonetes”. En tanto para los metazoos,
el taxón “especie” esta integrado por un conjunto de individuos (especies ocultas,
gemelas o crípticas).

El concepto de “especie” en Parasitología está muy vinculado a la especificidad de
hospedero y a la coevolución del parásito y de su hospedero.
En la época actual, donde la biología molecular predomina vinculada a diversas
disciplinas, la sistemática no comienza a estar de más, como muchos pudieran
pensar pues la obra de catalogación de la naturaleza aún no ha concluido y
constantemente se descubren nuevas especies, incluidas las parasitarias, y se
investigan nuevos ciclos biológicos.

Nomenclatura de las parasitosis
Muchos de los nombres con que se conocen, en la actualidad, algunas
enfermedades parasitarias se establecieron cuando aún se desconocía la etiología 
de las mismas, por lo que, generalmente, son descriptivas de los factores
ambientales con los que se les relacionaba. Por ejemplo: vinculado el padecimiento
(malaria, ital. Mala aria, mal aire; paludismo, lat. palus, -udis, laguna), o alusivas a
alguna característica clínica (nagana, del zulú ngana, postrado, sin fuerzas; surra,
hind. corrupto), al modo de contagio (durina, ár. al-dourin, impuro, impúdico,
aludiendo a la cópula) u otra característica notable. Existen muchos nombres de
enfermedades que carecen de justificación en la actualidad (p. ej: “ cabeza negra del
pavo”, traducción del inglés black-head), que debe sustituirse por histomonosis o
distomatosis).

El descubrimiento de los agentes causales ha permitido modificar la nomenclatura
anterior y aunque aún persisten muchas de los nombres de antaño, por haberse
hecho clásica su denominación en la bibliografía científica, otras se han modificado.
El sistema de nomenclatura mundialmente aceptado establece tomar como base la
raíz del vocablo que designa el género de los parásitos y, para los grupos de
enfermedades, la raíz del taxón de superior rango que proceda. De esa manera, de
Trichinella spiralis se deriva trichinellosis y de Trichostrongylidae se deriva
trichostrongylidosis, que comprende el conjunto de parasitosis causadas por las
diversas especies incluidas en los varios géneros que abarca esta familia.
En lo que respecta al sufijo que debe combinarse con la raíz genérica, en
Parasitología veterinaria se estila añadir la terminación –osis que se comenzó a
utilizar a raíz de la iniciativa del helmintólogo veterinario Konstantin Ivanovic Skrjabin
, padre de la Parasitología moderna, quién recomendó el empleo del sufijo
añadido a la raíz del nombre genérico. Paulatinamente, se ha ido generalizando su
uso en la nomenclatura internacional. No obstante eso sufre ajustes a las lenguas
nacionales de cada país. De esa manera, la enfermedad causada por una especie
del género Fascioloides se debe llamar fascioloidosis (en español), pero en francés
se convierte en fascioloïdosis y en alemán Faszioloidose; de igual forma, la
parasitosis causada por Dicrocoelium dendriticum se hispaniza como dicroceliosis,
las trichostrongylidosis como tricostrongilidosis o tricoestrongilidosis, etcétera.
En contraste, en Parasitología médica se emplean las terminaciones -iasis, -asis y –
osis por razones de eufonía o por presuntas exigencias de la declinación, según el
origen griego o latino del vocablo.

El término “helmintosis”, aunque el término “helminto” no existe como taxón, se utiliza
para denominar a todas las parasitosis causadas por platehelmintos, nemátodos y, a
veces, acantocéfalos.

El comité de expertos de la World Association for the Advancement of Veterinary
and Parasitology (WAAVP) se encargó de estudiar esta cuestión y formuló las
siguientes recomendaciones: 
o Para designar la enfermedad parasitaria, o la presencia de parásitos, debe
emplearse exclusivamente el sufijo -osis (pl. -oses, en nomenclatura
internacional).
o El sufijo -osis se añadirá a la raíz del nombre del taxón de parásitos que, en
general, está formado por el nominativo de los taxones, eliminando una o las
dos últimas letras, por ejemplo: Babesia dará Babesi + osis; Trichinella,
trichinell+ osis; Hypodermatidae, hypodermat +osis.
o Cuando el nombre de los taxones termina en -x en el nominativo, la raíz se
deriva del genitivo: Pulex es nominativo y el genitivo es “pulicis”, de manera
que se dirá pulic + osis.
o Se acepta mantener algunas denominaciones que se hallan bien implantadas
en la literatura parasitológica, como las citadas con antelación, más otras,
como hidatidosis, cisticercosis, enfermedad de Chagas, larva migrans cutánea
y visceral, etc.
El comité ejecutivo de la WAAVP ha publicado una lista taxonómica de los géneros y
taxones superiores que incluyen los parásitos de mayor interés veterinario y la
designación de las enfermedades parasitarias correspondientes. Este sistema de
nomenclatura ha merecido el apoyo de la European Federation of Parasitologists y la
World Federation of Parasitologists.

De igual manera que ocurre con la taxonomía, muchos términos de la especialidad
son utilizados incorrectamente, en algunas ocasiones. En este documento trataremos
de actualizar y homogenizar el uso de los mismos basados en información actual
y en conocimientos adquiridos en los años de trabajo en Parasitología. 

BIBLIOGRAFÍA

BIBLIOGRAFÍA


MATERIAL DE CONSULTA

Saredi, Nélida. Manual práctico de Parasitología Médica. -1a. ed.- 
Buenos Aires: Laboratorios Andrómaco, 2002.

A. Pumarola; A. Rodríguez-Torres;J.A. García-Rodríguez;G. Piédrola-Angulo. Microbiología y Parasitología Médica. 2a ed. Salvat.

Atías,Antonio Parasitología Médica Mediterráneo 1998,reimp.2005,2007, 2011.

Pérez Molina, J.A.; Díaz Menéndez,M.; Pérez de Ayala Balzola, Ana; Ferrere,F.; Monje Begoña; Norman, Frances; López Véliz ,Rogelio. Tratamiento de las
enfermedades causadas por parásitos. 2010.

H.W.Brown Parasitología Clínica Interamericana. 2000.

MATERIAL DE APOYO REFERENCIAL

Web Site De Revistas Cientificas Chilenas Recomendado:
Www.Scielo.Cl

Otras Direcciones De Internet (Usar Buscadores Por: Parasitología, Atlas De Parasitología, Parásitos, Etc)

Revistas Científicas Chilenas: - Parasitología Latinoamericana
- Revista Médica De Chile
- Boletín Chileno de Parasitología.